La utilidad de la Realidad Aumentada en educación puede ser mucha. Como cualquier otra tecnología que pretenda “introducirse” en educación. No tiene nada que hacer en sí y por sí, sino que es útil en cuanto los que pretenden enseñar comprendan cómo utilizarla. Así se habilita más y mejores oportunidades de aprendizaje.

Trabajar con marcadores que aumenten información a un objeto con un QR. Generar un personaje virtual mediante la representación de un animal, de un esqueleto, o datos georreferenciados, mueve a pensar en diversas alternativas para diseñar experiencias de aprendizaje. Si los alumnos pueden acceder a móviles, el lugar del cuerpo en el aprendizaje puede ser importante. Si eso que se debe hacer con datos online, debe hacerse en un lugar determinado. Entonces los sentidos empiezan a cobrar relevancia.

No es lo mismo mirar en Internet dentro de un aula en la escuela o la universidad, los datos de un monumento histórico, que estar presentes  y vivir la experiencia. Expandiendo nuestro conocimiento con datos que provengan de Internet a nuestro móvil. Lo leemos de un QR en el lugar, o porque el GPS nos ayuda a tener más datos de ese lugar. En síntesis, en educación, la Realidad Aumentada puede ayudarnos a cambiar el contexto. Es decir, cambia todo, abre oportunidades de aprendizaje, y devuelve en parte el valor de los sentidos, de la experiencia real y sus infinitos matices.

Ventajas y desventajas

Una de las ventajas evidentes de la Realidad Aumentada en educación es que amplía posibilidades. Abre nuevas oportunidades para aprender en contextos distintos. Para experimentar con objetos virtuales perspectivas que de otra manera podrían ser muy difíciles de lograr.

Por otra parte, explicó Begoña Gros en 2008, los juegos que emplean Realidad Aumentada requieren de habilidades físicas como los juegos en el mundo real. Potencian el razonamiento espacial mediante modelos y reglas de complejidad arbitraria. Contienen elementos que favorecen el desarrollo de facultades sociales tales como la negociación, la colaboración y el establecimiento de relaciones interpersonales.

Sin embargo, las desventajas también pueden ser importantes. Nos gustaría plantearlas no como tal sino como parte de la complejidad de trabajar con este tipo de tecnologías en enseñanza y de aprendizaje. Los requerimientos tecnológicos no son universales. Esto es referido a que generalmente en Realidad Aumentada precisamos accesibilidad a Internet, y un dispositivo específico.

La accesibilidad es creciente. Sabemos que aún es grande el número de personas que no poseen tecnologías que les posibiliten experimentar con Realidad Aumentada.

Pensar en experiencias de aprendizaje con este tipo de formatos requiere una planificación extra por parte de quienes enseñan. Requiere que parte del diseño curricular se modifique para que no se trate sólo de una nota de color o de un mero “recreo” diferente a aquello que es la clase “formal”. Utilizar Realidad Aumentada puede ser una excusa interesante para modificar el formato de la clase y allí las desventajas pueden transformarse en ventajas.


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