Hay muchos casos los que la Realidad Virtual es una interface más de interacción con los usuarios. Como por ejemplo en aulas virtuales, simuladores de manejo de máquinas, aprendizaje, mantenimiento en aerogeneradores, entrenamiento en plataformas industriales. A partir de dicha interface, se obtiene información que después se analiza en tiempo real por sistemas de Inteligencia Artificial. Para valorar la eficacia y eficiencia de los resultados en el mundo virtual.

Hay un informe publicado por The App Date, en España, por sectores. Se crea realidad virtual principalmente para proyectos de entretenimiento y publicidad, el 23% y 22%, respectivamente. A continuación, para turismo, 17%; educación, 14%; salud, 12%, y para el sector inmobiliario, 8%.

Es una de las tecnologías imprescindibles para la implantación de la Industria 4.0. En la industria automotriz ha cambiado los procesos de diseño, seguridad y ventas. En primer lugar, el uso de esta tecnología permite a los diseñadores e ingenieros comprobar cuál sería el aspecto final de un coche. Y cómo funcionaría sin tener que construirlo y llevarlo al plano físico.

La Industria con Realidad virtual

Tanto la Realidad Virtual como la Realidad Aumentada ofrecen a las tiendas la oportunidad de transformar la manera en la que los consumidores realizan sus compras. Produciendo así un cambio drástico en el comportamiento de los clientes. Aunque todavía se encuentran en una fase de desarrollo, estas dos tecnologías han llegado para quedarse. Ya que ofrecen un sinfín de oportunidades para las empresas.

En un mundo en el que las experiencias se han convertido en un elemento clave para el consumidor, estas tecnologías son capaces de proporcionar una solución para ofrecer a los clientes aquellas experiencias de producto o servicio que no se pueden probar antes de comprar.

La educación es otro de los sectores donde las tecnologías inmersivas pueden ser de gran utilidad. Las excursiones no tienen por qué ser solo al museo local o a la ciudad vecina. Los alumnos pueden visitar y estudiar el Taj Mahal, por ejemplo, sin moverse del sitio. Esto enriquece la enseñanza y la hace más divertida al mismo tiempo que sortea las barreras económicas y geográficas. Los límites que rompe no son solo geográficos, sino también temporales. Los estudiantes podrán ser testigos de la toma de la Bastilla, por ejemplo, y aprender historia de manera mucho más memorable.

Actualmente los profesionales del turismo necesitan una forma de superar estos desafíos. Diferenciarse en un mercado abarrotado, sobre todo por la llegada de muchos vendedores vía internet, y de alternativas como Airbnb.

Algunas empresas ya están utilizando los videos y galerías de 360 grados en combinación con las gafas VR. Quieren mostrar a personas de todo el mundo los destinos, hoteles y cruceros, y puedan elegir qué comprar.


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